sábado, 26 de diciembre de 2020

Germen Nórdico

La humanidad ha tenido que enfrentar muchos obstáculos para llegar a dónde nos encontramos hoy.  Las condiciones ecológicas, fenómenos ambientales, enfermedades y guerras han intentado exterminar la especie más avanzada del planeta en varias ocasiones durante nuestra confusa historia.  Algunos piensan que el Homo sapiens sapiens existe desde hace 400,000 años, otros menos, aunque otros más.  Algunos hasta piensan que llegamos del espacio.  Esto último queda descartado porque nuestro marco genético es el mismo que todos los eucariotas desde el principio.  Nuestro ADN incluye los mismos cuatro nucleótidos que tienen organismos unicelulares residentes en La Tierra por millones de años.  Además, todos los homínidos comparten características similares como son las extremidades, órganos internos y sistemas metabólicos.  Las posibilidades de que estas características se hayan desarrollado fuera de la tierra son irrealistas.  De hecho, nadie las ha podido probar.

De acuerdo con Mozi, filósofo oriental de los años 450ac, el ser humano vivía en anarquía filial durante sus primeras etapas culturales.  Un patriarca, a veces junto a una matriarca o ella sola, lideraban un núcleo familiar de hasta doscientas personas.  Estos cazaban, recolectaban o ambas protegiendo su territorio teniendo que invertir la mayor parte de su tiempo cuidando el clan.  Con la llegada de núcleos feudales, dónde un rey dedicaba sus soldados para proteger la mayor cantidad de territorio de los cuales acaparaban recursos, se instituyeron las primeras culturas no filiales.  Decía Mozi que hasta ese momento el salvajismo dominaba, luego llegaron las instituciones, escritura y los sistemas de castas sociales.  No es hasta que todos los clanes miembros de un reino delegan el poder al gobernante y estos gobernantes, a su vez, delegan su poder militar a un emperador agraciado desde Los Cielos, que se constituye la primera civilización.  Compara Mozi la anarquía con el salvajismo.  Justifica el respeto a un emperador con la protección de los designios divinos.  Esto llama Mozi civilización.  Sin embargo, queda claro en sus escritos que esto no ocurre de un día a otro, tampoco en siglos.  Requiere milenios para alcanzar ese estado de civilización estable.  La historia china atribuye a Yu el crear el primer imperio en los márgenes del Río Amarillo.  Yu, fue el primer emperador de la dinastía Shía (pinyin: Xia) y el precursor de la civilización más antigua del planeta, aún en existencia.  Sin embargo, no fueron los shía los que alcanzaron la cima civilizadora, eso lo lograron los Zhou, tres dinastías más tarde.  Confucio utiliza el ejemplo de estas civilizaciones para definir los conceptos que ahora constituyen las bases de su civilización. 

Esa ruta milenaria fue seguida además por los nubios, egipcios, sumerios, asirios, persas, fenicios, olmecas, mayas, hindúes y otras civilizaciones ahora irreconocibles o totalmente adulteradas por culturas subsiguientes como los hititas, zulu y mexicas.  La humanidad no estaba lista para una cultura primitiva que pudiera alcanzar poderes militares ilimitados.  Las consecuencias han sido nefastas.

A pesar de que todas las culturas y pueblos primitivos se originaron en África y se esparcieron por el mundo más o menos al mismo tiempo, una región en particular nunca salió de su estado primitivo.  Cuando ya los africanos, asiáticos, mesoamericanos y mediterráneos contaban con culturas altamente desarrolladas, nuestro objeto de disertación permanecía en el oscurantismo social.  Se puede decir que el primer contacto con la civilización ocurrió entre el primer siglo antes de nuestra era y el segundo siglo de nuestra era, años 100ac y 200dc.

Durante esos tres siglos antes mencionados, las culturas nórdicas, dedicadas a la cacería y recolección de alimento, que también incluía los primeros indicios de agricultura, sumidas todas dentro de un estado feudal filial, se encontraban rezagadas por 4,000 años.  Esa misma cantidad de años antes, así vivían los africanos, asiáticos y mesoamericanos. 

Entre los años 350 y 1450, los nórdicos utilizaron los desarrollos militares alcanzados por civilizaciones vecinas para adquirir poder y control sobre los territorios abandonados por los romanos que se habían mudado a Bizancio en el 321.  Es en esa ocasión que se afianzó el Germen Nórdico en ellos.  No contaban con civilización, sus reyes, a penas podían leer y escribir, sólo algunos monjes educados en la cultura mediterránea habían traído la civilización romana a los feudos nórdicos. 

Lamentablemente para la humanidad, durante las etapas anárquicas primitivas de aldeas filiales dos características imprescindibles para la sobrevivencia son el oportunismo y la falta de escrúpulos.  No se pueden dejar pasar oportunidades para sobrevivir en la primicia cultural, tampoco se puede ser muy noble, hay que hacer todo lo que se pueda para derrotar la competencia.  Con estas dos características los nórdicos empuñaron espadas africanas, torres de asedio asirias, pólvora china y embarcaciones romanas de origen fenicio para expandirse por toda Europa, Asia Occidental, África Septentrional y Mesoamérica.  Las riquezas adquiridas por los nórdicos los colocaron entre las culturas más poderosas del mundo.  Los chinos los detuvieron, los africanos del norte sucumbieron, los asiáticos aguantaron hasta la primera guerra mundial y los mesoamericanos cayeron rápidamente ante el empuje nórdico.  En el caso de España hay una combinación de las culturas fenicia, romana y visigoda.  Es esta última la que les inyecta el Germen Nórdico a los españoles.

Tan pronto las riquezas de África, India y América llegaron a Europa, los nórdicos adquirieron poder ilimitado.  Desde el siglo XVII hasta el XIX, los nórdicos comenzaron un blanqueamiento histórico que intentaba ocultar su salto histórico.  Se atribuyeron la construcción de las pirámides, el desarrollo asiático oriental, hicieron suyas las culturas mediterráneas de Grecia y Roma, hasta pretenden algunos decir que la cultura Maya es de origen europeo.  Eran ellos los lobos disfrazados de ovejas.  Entes oportunistas y con falta de escrúpulos que no dudaron en empobrecer, esclavizar e invadir civilizaciones sumamente avanzadas. 

A pesar de que los nórdicos han desarrollado civilizaciones modernas hiperdesarrolladas, el Germen permanece ahí, dentro de sus cerebros e idiosincrasia.  Aún invaden, saquean y esclavizan otras civilizaciones.  Han logrado reducir las civilizaciones africanas, asiáticas occidentales y americanas a un estado tercermundista irreconciliable.  El dinero y recursos que los nórdicos le robaron a la humanidad les han dado el poder de hacer y deshacer a gusto.  Sólo China y Rusia se han enfrentado a ellos.  Aunque Rusia es nórdico de origen, el Germen Nórdico disminuyó su influencia después de que el comunismo normalizara los efectos de la enfermedad.

No sólo los nórdicos y sus descendientes en Estados Unidos (EEUU) permanecen explotando otras civilizaciones, sino que han tomado control de los medios generando tendencias que el resto del mundo intenta imitar.  Sin entenderlo bien, han infectado a muchos países con su germen.  Irónicamente, ya que la mayoría de la humanidad se desarrolló sin la influencia de este mal, escuchan sus noticias en un idioma que las masas no entienden.  Sólo los centros de poder cantan el coro dictado por los nórdicos, pero las masas se han ido revelando poco a poco.  Hoy día (26 de diciembre del 2020), el mismo germen ha causado que los nórdicos sean los más afectados por la pandemia del COVID19.  Su avaricia, falta de escrúpulos y oportunismo ha causado que los gobiernos nórdicos ignoren las necesidades salubristas para inducir sus ciudadanos a que salgan y consuman sin importarles que han muerto más de 300,000 personas en EEUU y otros tantos en Europa mientras que en China, África e India, con 4 mil millones de habitantes totales, no alcanzan ni se acercan a los muertos de EEUU individualmente con 300 millones de habitantes.

El Germen Nórdico ha existido desde los principios de la humanidad.  Es un mal necesario, como dije antes, durante los principios culturales, pero no tiene utilidad humanista entre las naciones civilizadas.  Ocasionado por un salto histórico inesperado, ha logrado traer pobreza, hambre y retraso social al mundo.  Su exterminio es necesario si la humanidad ha de salir de esta burbuja empobrecida en la que está sumida.  Lamentablemente, adquirir riquezas y recursos sin otro esfuerzo que no sea el uso de armas, es algo que cala hondo en la mentalidad de jóvenes cuyas cortas experiencias vitales les atrae la obtención de poder rápido aprovechando la oportunidad y sin escrúpulos para acapararla. 

La educación paulatina es la única cura. 

Un buen vino no está en su punto sin que transcurra el tiempo dejando que las bacterias trabajen su magia lentamente.  Si se apresura, se daña.

Jaime Rivera Sierra, 26 de dic. de 2020